Un estudio elaborado por investigadores del Ciclo Básico Común (CBC) de la Universidad de Buenos Aires (UBA), dentro del Proyecto PIDAE-UBA, reveló que el 48,9% de los jóvenes argentinos de entre 18 y 29 años vive en condiciones de vulnerabilidad social.
El informe describe una realidad atravesada por dificultades económicas, precarización laboral, problemas de salud mental y un fuerte deterioro de las expectativas de progreso. Aunque la mayoría de los jóvenes considera que estudiar puede mejorar su calidad de vida, los investigadores advierten que las barreras materiales y sociales dificultan cada vez más transformar esa expectativa en una posibilidad concreta.
Uno de los datos más preocupantes es el relacionado con el trabajo. Entre quienes tienen empleo, apenas el 18,9% cuenta con un puesto registrado, mientras que el 75,9% trabaja en la informalidad o realiza changas y actividades por cuenta propia. A esto se suma que el 57% aseguró que los ingresos familiares no alcanzan para llegar a fin de mes.
La psicóloga Nancy Caballero sostiene que este escenario no puede analizarse únicamente desde la coyuntura económica. A su entender, existe además una pobreza estructural que lleva décadas afectando a numerosos hogares y que limita las posibilidades de desarrollo desde la infancia. Según plantea, muchos jóvenes crecieron con escasas oportunidades de estimulación, acompañamiento y construcción de hábitos que luego resultan determinantes para sostener trayectorias educativas y laborales.La especialista también advierte sobre una brecha creciente entre la escuela secundaria y las exigencias del mundo laboral o universitario. Según su análisis, numerosos empleadores observan dificultades vinculadas no solo con los conocimientos académicos, sino también con hábitos básicos como la puntualidad, la constancia o la responsabilidad.
En ese sentido, considera que durante décadas se redujo progresivamente el nivel de exigencia escolar bajo la idea de favorecer la inclusión, aunque esa estrategia generó efectos contrarios al impedir que muchos estudiantes desarrollaran autonomía, pensamiento crítico y capacidad para enfrentar dificultades.


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