LA MARCHA DE MALVINAS – MEMORIA, IDENTIDAD Y UN CAMINO COLECTIVO

Ante las recientes manifestaciones y proyectos relacionados con la Cuestión Malvinas, considero oportuno aportar algunos recuerdos que forman parte de nuestra historia institucional y, fundamentalmente, de la memoria afectiva del pueblo fueguino.

No lo hago con intención de confrontar ni de disputar protagonismos. Malvinas debe unirnos por encima de cualquier pertenencia partidaria, diferencia circunstancial o momento político. Lo hago, simplemente, porque los pueblos también construyen su identidad recordando el camino recorrido y reconociendo a quienes, desde distintos lugares y en distintas épocas, contribuyeron a mantener viva una causa que nos pertenece a todos.

Antes de que existiera una ley provincial, Ushuaia había dado un primer paso institucional.

En el año 2006, durante mi desempeño como concejal, presenté el proyecto que posteriormente se convirtió en la Ordenanza Municipal Nº 3074, mediante la cual la Marcha de Malvinas fue adoptada como tema musical oficial de la Municipalidad de Ushuaia, disponiéndose su entonación en los actos y ceremonias oficiales de la ciudad.

Aquella ordenanza fue aprobada por unanimidad por los concejales Recchia, Sberna, Sciurano, Chapperón, Arcando, Pino y Leiva. Más allá de nuestras pertenencias y posiciones políticas, todos comprendimos que Malvinas estaba por encima de cualquier diferencia.

Ese acompañamiento unánime fue una verdadera expresión de madurez institucional y de profundo sentimiento fueguino.

La iniciativa no pretendía que la Marcha de Malvinas fuera solamente una canción reservada para una fecha del calendario. Queríamos que formara parte de nuestra vida institucional cotidiana; que acompañara al Himno Nacional en nuestros actos y que su letra fuera conocida, especialmente, por las nuevas generaciones.

Por eso también impulsamos su difusión en las instituciones educativas. Poco a poco, la Marcha comenzó a escucharse con mayor frecuencia en las escuelas, en los actos oficiales y en las distintas expresiones de nuestra comunidad. Se extendió desde Ushuaia hacia otros lugares de la provincia o, como se diría actualmente, se “viralizó” mucho antes de que las redes sociales ocuparan el lugar que hoy tienen.

Años después, este camino encontró continuidad en la Legislatura Provincial. Por iniciativa del legislador Ricardo Romano, aquella expresión nacida institucionalmente en Ushuaia alcanzó jerarquía provincial y se convirtió en la Ley Provincial Nº 1154, que declaró a la Marcha de Malvinas canción oficial de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur y estableció su entonación en los actos institucionales, oficiales, militares y escolares.

También llevamos esta propuesta al Parlamento Patagónico. Durante mi desempeño como legislador provincial e integrante de ese cuerpo regional, promovimos que la Marcha fuera reconocida mediante una resolución del Parlamento. Entendíamos que la Causa Malvinas no era únicamente una cuestión fueguina, era y es una causa patagónica y nacional.

Siempre que nos correspondió representar a Tierra del Fuego, llevamos con nosotros el reclamo de soberanía, la memoria de nuestros héroes y el reconocimiento permanente a nuestros veteranos.

Uno de los momentos más conmovedores de ese recorrido ocurrió en enero de 2018, cuando la Marcha de Malvinas llegó al escenario mayor Atahualpa Yupanqui, en el Festival Nacional de Folklore de Cosquín.

Allí estuvieron presentes músicos de nuestras tres ciudades, Ushuaia 4, los Hermanos Pérez de Tolhuin y Facundo Armas de Río Grande. Junto a ellos participaron veteranos de guerra de Tierra del Fuego y veteranos de Cosquín y localidades cercanas.

Aquella noche, ante uno de los escenarios más importantes del folklore argentino y con transmisión hacia todo el país, la Marcha de Malvinas volvió a demostrar que no es simplemente una composición musical. El público se puso de pie y ovacionó a nuestros artistas y veteranos. Por unos minutos, el corazón de Tierra del Fuego latió en Cosquín y, desde allí, se hizo escuchar en toda la Argentina.

Más recientemente, una imagen protagonizada por los jóvenes de Río Grande volvió a emocionarnos profundamente.

Durante la tradicional Serenata Estudiantil, los alumnos que celebraban la finalización de su ciclo lectivo detuvieron por un momento los festejos habituales. Desplegaron banderas argentinas y, acompañados musicalmente por el DJ Diego Andrade, comenzaron a saltar y a cantar con orgullo la Marcha de Malvinas.

El video recorrió las redes sociales y fue visto por cientos de miles de personas. Sin discursos preparados, sin obligaciones y sin protocolos, aquellos jóvenes expresaron espontáneamente lo que generaciones de fueguinos llevan en el corazón.

Esa escena quizá sea uno de los resultados más hermosos de aquel camino iniciado muchos años atrás. Porque una norma puede establecer que una marcha sea entonada en determinados actos, pero ninguna ordenanza ni ninguna ley puede obligar a un pueblo a sentirla.

Eso nace de la memoria transmitida en los hogares, de la tarea de los docentes, del ejemplo de nuestros veteranos, del compromiso de nuestras instituciones y de una comunidad que nunca permitió que Malvinas fuera reducida a una efeméride.

En Tierra del Fuego, Malvinas no es una referencia lejana en un mapa. Forma parte de nuestro territorio, de nuestra historia, de nuestra identidad y de nuestra vida cotidiana.

Podría continuar enumerando iniciativas, actos, homenajes y momentos profundamente emotivos. Sin embargo, no es mi intención realizar un inventario ni confrontar con nadie. Solamente deseo recordar los pasos históricos que permitieron que nuestra Marcha de Malvinas se arraigara de esta manera en el corazón de los fueguinos.

Cada generación fue agregando su voz. Los concejales que acompañaron aquella ordenanza, los legisladores que impulsaron la ley, los representantes ante el Parlamento Patagónico, los músicos que la llevaron a Cosquín, los veteranos que sostienen la memoria y los jóvenes que hoy la cantan espontáneamente son partes de una misma historia.

La historia de un pueblo que no olvida.

Porque las normas ayudaron a abrir el camino, pero fue el pueblo fueguino el que hizo suya la Marcha de Malvinas.

Y mientras exista un niño, un joven o un adulto que la cante con emoción en cualquier rincón de nuestra provincia, nuestros héroes estarán presentes y el reclamo irrenunciable de soberanía continuará vivo.

Las Malvinas, Son y Serán Argentinas.

Juan Carlos Arcando

Gobernador (MC) de Tierra del Fuego, Malvinas, Antártida e Islas del Atlántico Sur

Concejal (MC) Ushuaia

Legislador Provincial (MC)

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*